[ Passwords a Vídeos Porno & mucho más enviando un solo SMS ] [ Galerías diarias de lesbianas ] [ Videos Porno Españoles!!! ]

[ Alocadas fiestas VIP's con total desenfreno y lujuria - Nuevas fotos TODOS los días ]

Carta de Anónimo

Mi Sobrina

Mándame tus experiencias y cartas eróticas. Regalo una película porno a la mejor carta de cada semana!!!

Para los ávidos de sexo... ahí va.....................

Mi sobrina mayor Susana estaba a punto de terminar su escuela secundaria y  se encontraba excitadísima por la fiesta que preparaban con todos sus compañeros del colegio. Fiesta que tendría lugar luego de la graduación en una discoteca muy a la moda en nuestra ciudad. Una tarde vino a mi casa para consultar con mi esposa que vestido podría llevar esa noche ya que quería estar súper, dado  que todas las chicas querían ser la más elegante de la noche. En cuestión había  traído una pila inmensa de  revistas de moda y las dos las hojeaban discutiendo, que este es lindo pero le falta algo, no mejor este otro... Yo le dije a mi mujer que iría a dar una vuelta por el centro para dejarlas tranquilas eligiendo el modelo para Susana.

Cuando regresé, mi sobrina que estaba a punto de irse me pidió si la podía llevar hasta su casa. Llamé por teléfono a mi hermana y le dije que en una media hora estaríamos por allí. Una vez en el auto el tema de conversación fue su fiesta, su ropa, que tipo de maquillaje llevaría, etc. Yo le dije que había una boutique en el centro que tenía unos modelos muy lindos y que debería ir para verlos. Mi sobrina es de estatura mediana, piernas algo flacas pero de senos muy abultados, ojos verdes y cabellos negros como mi hermana. Me dijo que  iría y me pregunto si quería acompañarla. Quedamos de acuerdo en encontrarnos a la salida de su colegio el jueves a las tres de la tarde, dado que ese día los negocios aquí cierran a las 9 de la noche, disponíamos de seis horas para recorrer algunas boutiques.

El jueves la recogí en la entrada del colegio. Es una escuela privada en la que los alumnos no llevan uniforme. Mi sobrina  estaba vestida en minifalda y una blusa blanca cortita tan a la moda entre las adolescentes el año pasado. Debo decir que estaba muy linda, no provocativa, aunque si sensual, con esa sensualidad tan típica en una adolescente. En la primera boutique no encontró nada que le gustó así que recorrimos  cuatro más. Le pregunté si quería ir a tomar un refresco y así podríamos discutir sobre que quería llevar esa noche. Eran ya las 5:30 y yo estaba cansado de entrar y salir de galeras comerciales. Le di una hoja de papel y le dije que me dibujara el modelo que buscaba. Le dije que yo conocía otra boutique donde tal vez podría encontrar algo interesante; llegamos y la vendedora le mostró muchos modelos hasta que uno encendió los ojos de Susana. Era un vestido negro ajustado con un corte hasta arriba de la cadera y bastante escotado, cosa que resaltaría sus senos. Era en una tela tipo lycra, la ventaja nos dijo la vendedora, es que no debería llevar sostén. El único problema era que con cualquier braga que se pusiera  las  costuras se marcarían dado lo ajustado del vestido y el tipo de material. Mi sobrina dijo que no era de importancia, que ya encontraría una solución. Salimos de la boutique y le dije:  “Compraste el vestido sin probártelo. ¿Crees que te quedará bien?“ “Si, debería habérmelo probado antes, Y si me cambio en el baño del café en que estuvimos hace un rato...” “Me parece que no es un lugar muy apropiado”, le contesté. Encima falta comprar tu ropa interior, vamos a una boutique de prendas intimas y elige algo.” En realidad fui yo quien le sugirió las bragas, una tanga en seda negra muy delicada con unas costuras imperceptibles. Pagué la prenda y le dije, “Solo faltan tus zapatos”, cosa que también le regalé, unos zapatos de tacos altos que realzaran su  figura.

Mientras nos dirigíamos a su casa le dije, “Me  preguntó como te verás vestida con todo lo que compramos, que te parece si vamos a mi casa y te pruebas todo y si hay algo que arreglar tu tía, mi esposa podría hacerlo.” “OK vamos, recién son las 6h30, voy a llamar a mi mamá para avisarle que  voy a tu casa. Si se hace tarde me llevas”   En diez minutos estuvimos en mi casa y para mi sorpresa mi mujer no estaba, había dejado una nota sobre la mesa del salón informándome de que llegaría como a las once de la noche y que la cena estaba en la nevera lista para calentar. Le dije a mi sobrina, “Si quieres te llevo ahora  y vuelves mañana, Stella mi mujer puede ayudarte por la tarde cuando salgas del colegio.” “Me muero de ganas de probarme la ropa, déjame cambiarme y dime que te parece”  Sin darme tiempo para responder, se fue hacia nuestro cuarto y cerró la puerta.

Al cabo de una buena media hora me llamó, cuando le vi de pie delante del coiffeur de mi mujer no podía creer que esa mujer delante de mí era mi sobrina; estaba espectacular; me acerqué y le dije que no necesitaría peinarse, solo los cabellos sueltos y tal vez una hebilla en el costado. Abrí una de las cajas de mi esposa y elegí una en nácar, se la puse en la parte izquierda de su cabeza y se la levanté para ver como le quedaba. Al levantar los hombros pude ver que sus senos casi se escapaban de los tirantes del vestido. La hice girar y me puse detrás de ella, delante del espejo y le dije, “Levanta un poco los hombros así”  Le tome los senos con las dos manos y se los levante para que los tirantes realzaran su figura. Muchas veces la había tocado y nunca sentí nada en especial dado que es la hija de mi hermana, pero era la primera vez que le tocaba una parte tan delicada. Al hacerlo, noté que sus pezones se erguían. Le toqué las puntas y le dije que podría ser un problema que se le marcaran, así que no retiré las manos y ella me dijo, “No es nada, al contrario es más sexy.”  Bajé las manos y palpé sus caderas y apenas pude descubrir su tanga. Ni por  delante se le marcaba. Cuando le pasé una mano por detrás dio un respingo y le dije, “Ponte de espaldas al espejo, quiero ver si se marca la tanga.” Lo hizo y  pude comprobar que nada se veía, tan solo un culito paradito y duro, cosa que mis manos ya habían comprobado.

La verdad es que estas de primera, fue lo único que atine a decirle y me alejé para que no se diera cuenta de que estaba al palo. “El único problema que tengo es que debo depilarme casi toda, es muy chiquita la tanga y los vellos se me salen por los costados.” “Anda a un instituto de belleza y hazte depilar, yo te lo pago.” Ella continuaba de pie y yo me había acostado en mi cama con los brazos cruzados detrás de la nuca y mi bulto era imposible de ocultar. Ella me miró y  acercándose me dijo, “¿Y si me ayudas a depilarme?” Yo no podía creer lo que me estaba diciendo. “Y bueno a tu tía yo la depilo, así que no tendría inconveniente.” Fui al baño a buscar la maquinilla, unas toallas, una tijera, un balde agua y  la crema de afeitar de mi esposa. Cuando entré en la habitación, estaba sentada en el borde de la cama con el vestido subido hasta sus caderas, y tenía razón, una cantidad  enorme de vello le salía de los  costados. “Acuéstate y abre un poco las piernas que te voy a recortar con la tijera bordeando la tanga. No es necesario que te la saques.” Le puse una toalla debajo de sus caderas y empecé a recortarle los pelitos que sobresalían. Busqué una aspiradora manual y recogí todo lo que había cortado. Le pasé un poquito de crema y comencé a rasurarla. Cuando  terminé le dije, “anda a lavarte y dime que tal te quedó.” Se fue al baño mientras yo guardaba las cosas que había utilizado.

Salió y me preguntó “¿que te parece?” Yo estaba de espaldas metiendo las tijeras en un cajón y  cuando me di la vuelta estaba sin tanga con el vestido levantado. “Me parece que deberías sacarme un poco más.” “Ok, le dije, acuéstate de vuelta.” Me acerqué y comencé a recortar, mis ojos no podían salirse de sus labios vaginales rosados y algo brillantes. Sin querer le rocé los labios y saltó en la cama. “Quédate quieta, te puedo cortar”, le dije. Y dos o  tres veces más, mis dedos acariciaron al descuido su vagina. Me acerqué para ver mi obra de peluquería y no pude resistir la tentación de sacar mi lengua y pasársela sobre esos labios. No dijo, ni hizo nada, así que continué. Mi lengua empezó a introducirse y  descubrir su clítoris que metí golosamente en mi boca. En ese momento me olvidé de todo, le levanté las piernas sobre mis hombros y de rodillas al borde de la cama le empecé a chupar la vagina como un desesperado. Le fui metiendo un dedo y con la otra mano me bajé el cierre y empecé a masturbarme, alcanzando mi verga un tamaño increíble.

Las piernas de mi sobrina me tenían como una prensa y me empujo hacia arriba. Le bajé los tirantes del vestido y le chupé los pezones rosados y duros como dos pequeñas frutillas. Me saqué la ropa y me quedé en slip con la verga colgando de un costado. Ella se sentó y me lo bajó. Mi pene apuntaba directamente a su boca y se lo acerqué. Abrió sus labios y con la punta de la lengua, me acaricio la puntita y de repente se lo metió todo hasta el fondo. Cerró los ojos y me empezó a mamar de una manera exquisita, ni mi mujer me lo había hecho nunca así. La miré y sus ojos verdes  se clavaron en los míos mientras me seguía chupando, dándome mucho placer. Le saqué el vestido y ahí tenía a mi sobrina, completamente desnuda, chupándome la verga como nadie lo había hecho. Me volví a arrodillar y le di una sesión de chupada de vagina y culo inolvidable. Hasta ese momento había  estado silenciosa pero empezó a gemir y a decirme, “Chúpame toda, Eso, así, no pares, méteme la lengua y los deditos...” No me hice ordenar dos veces y empezó a levantar las caderas ritmicamente  mientras mis dos dedos de la mano derecha se hundían en su sexo.

La hice subirse más en la cama y le empece a  frotar la cabeza de mi sexo en sus labios. Ella se mordía para no gritar. La calenté durante muchos minutos, al fin me atrajo hacia ella, cerrando las piernas en mi cintura y la penetre centímetro a centímetro, sintiendo como su vagina se apretaba en mi verga. Cuando la tuvo toda adentro, se la saqué y se la metí de un golpe. Sus ojos se pusieron en blanco y empezó a temblar, se aferró a mi como si fuera un naufrago. Su orgasmo fue violento y largo, lloraba y reía al mismo tiempo. Encontramos rápidamente el ritmo y acabamos juntos después de otros tres orgasmos por parte de ella.

Me dejé caer de costado y le acaricié los pechos, le di la vuelta y le seguí el contorno de su culo con la punta de los dedos. Eso me hizo calentar otra vez. Ella siempre boca abajo, le deslicé una mano en su vagina y le metí los dedos, mientras le introducía suavemente un dedo en su culito virgen. Me chupé el dedo para llenarlo de saliva y pude sentir como su esfínter se dilataba. Me incorporé y me puse encima de ella, le levante las caderas y empujé en su ano delicadamente, me costó mucho trabajo, pero cuando la cabeza ya le había entrado, empecé a bombearla. Poco a poco le fue entrando la verga mientras le acariciaba el clítoris con la mano. No pude aguantar mucho y ella tampoco, se la saqué y se la puse por delante, le hundí mi pene hasta su base y le acabé hasta la última gota de semen. Me tomó la cabeza entre las manos, me besó, entrelazamos nuestras lenguas y me dijo, “Gracias tío.”

Se recomienda leerlo en parejas,  disfrútenlo......

Anónimo

¿Me escribes algo, tú también?

Rocío Medina                ICQ: 127357948
rocio@partylineerotico.com

 

¿Has probado el video-party? El chat más calentorro... y con imágen!
 

 

Unase al sitio más grande para encuentros personales en español
Amigos Amores!

Más historias calientes