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Con mi Tía de Viaje

 

Soy Alberto y tengo 24 años de edad. Soy Mexicano y aunque  no soy una persona que
tiene relaciones muy seguido, les contaré a  continuación una experiencia que tuve con
mi Tía Betty (Beatriz).

Yo tenia 20 años cuando ocurrió esto, mi tía quien es 14 años  mayor que yo y soltera, que dicho sea de paso, conserva un  cuerpazo de primera línea. Ella tenía que hacer un viaje de  compras a la ciudad de León, Guanajuato, y como no quería ir  sola, mi papá, (su hermano) le ofreció mi compañía, que para  ser sincero no quería ofrecer yo, sin saber lo que estaba apunto  de suceder.

Bueno, sin importar mi opinión salimos de viaje. En el camino  fuimos dialogando un poco sobre el paisaje pero nada más a  fondo. Al llegar a León nos dirigimos al hotel, ella había  reservado una habitación doble por lo que íbamos a dormir en el  mismo cuarto, este viaje se tenía planeado de no pasar de 2  días. El día siguiente, es decir el primero, pasó sin novedad  alguna, nosotros salimos muy temprano a realizar las compras y  llegamos cerca de las 8 de la noche y solo cenamos, vimos un  rato la TV, y nos fuimos a dormir, ( para ponernos los piyamas,  ella se cambiaba en el cuarto y yo en el baño), posteriormente  fuimos a dormir para regresar al día siguiente con la misma rutina.

Al día siguiente nos levantamos alrededor de la 8 de la mañana,  ella se fue a bañar y yo me fui a ver la televisión a la sala.  Cuando yo creí que ella ya había salido del baño, me dirigí al  cuarto y sin llamar abrí la puerta, más fue mi sorpresa cuando  ahí estaba mi tía en solo pantaletas. Por la pena, salí demasiado  pronto, pero no pude evitar ver ese par de tetas que mi tía  poseía.  Después de un rato salió ella vestida diciendo que ya  podía entrar a bañarme. Repetimos la rutina del día anterior,  pero yo no podía dejar de pensar en esa imagen que observé al  entrar al cuarto.

Al anochecer y al llegar al hotel nos fuimos a cenar y después al  cuarto, nos cambiamos y nos fuimos a dormir. No había pasado  más de media hora cuando sentí que mi tía se levantó de su  cama, y salió del cuarto. De reojo solo logré ver cuando salía,  después de un rato regresó, y me hice el dormido. Noté como  me quedó mirando, luego me plantó un beso muy cerca de la  boca, pero seguí haciéndome el dormido, después ella regresó a  su cama, ( partíamos a casa el día siguiente).

Por la mañana me pidió que me bañara yo primero, a lo cual no  me negué, apenas
me había desnudado cuando tocó la puerta del baño. Ella me  dijo que saliera, porque se sentía mal y necesitaba el baño. Me enredé la toalla a la cintura y salí. Después de un momento me dijo que estaba bien y cuando se abrió la puerta, imagínate mi sorpresa, mi tía estaba totalmente desnuda y me dijo que pasara, que ella me iba a ayudar a bañarme. Yo dudé un poco  pero entré, apenas me coloqué cerca de ella, me quitó la toalla.  Para entonces mi verga ya estaba muy crecida por la imagen que presenciaba, mi tía con unas tetas de miedo, con los pezones  duros, y unas piernas grandes.

Al ver mi polla, me dijo “¿Que pasa, porque este tamaño?” Yo  respondí, “Disculpa tía, no es muy común tener una mujer  desnuda enfrente.” Sin decir nada, me jaló a la regadera y la  abrió. ¡Dios el agua estaba helada! Me empezó a enjabonar el  pecho, fue bajando hasta mi verga y comenzó a tallarla y  después a masturbarme. Yo ya también le estaba enjabonando  los pechos, nos besamos y empezamos los dos a acarícianos  todo el cuerpo y a besarnos. Comencé a besarle el pecho  mientras ella jadeaba un poco, luego ella se inclinó y comenzó a  mamármela, no había pasado mucho tiempo cuando sentí que  me venía, se lo dije, pero ni se inmutó y siguió mamándola. Me  vacié en su boca y ella se tomó toda mi leche.

Después de un rato de estar acariciándonos, no tardó mi polla  en estar a punto de reventar de nuevo. Sin más ni más, nos  tiramos al piso y ella se montó sobre mí y con movimientos  rítmicos me cabalgó, cuando sentí como ella se venía, me excité  más y me vine por segunda vez. ¡Dios, eso si que fue grandioso!  Nos bañamos juntos acariciándonos y besándonos.

No pasó nada interesante en el viaje de regreso, seguimos los  dos callados. En la actualidad, de vez en cuando viene a mi casa  y si está sola aprovechamos para divertirnos un poco y yo voy  por lo menos una vez al mes a su casa para practicar lo vivido  para que no se nos olvide.
 

Beto.

 

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